enero 13, 2026

¿Por qué se ha ido Xabi Alonso del Real Madrid?

La salida de Xabi Alonso ha pillado por sorpresa a buena parte del madridismo. Aunque llevaba tiempo rumoreándose su posible marcha, el momento elegido no parecía el más lógico. El equipo venía de perder contra el Barcelona, sí, pero la situación, al menos desde fuera, no parecía tan grave como para provocar un cambio tan drástico.

Y, sin embargo, Xabi Alonso ya no está.

La gran duda es si se ha marchado por voluntad propia o si ha sido empujado a hacerlo. Personalmente, la versión de que Xabi Alonso se ha ido voluntariamente encaja más con lo que hemos visto: una directiva poco proclive a tomar decisiones arriesgadas y un ambiente interno cada vez más deteriorado.

Un desgaste evidente

Desde hace tiempo se percibía a Xabi Alonso cansado, estresado, agotado por la situación. Aunque siempre lo atribuía a las exigencias del cargo, era evidente que la presión iba en aumento. A eso se sumaba la negativa de la directiva a reforzar el centro del campo en el mercado de invierno, una decisión que muchos consideran un error grave.

El mensaje constante de que “la plantilla está cerrada” ha sido recibido por el madridismo como una auténtica provocación. Un discurso desconectado de la realidad deportiva del equipo.

Una derrota que no lo explica todo

El Clásico no fue una debacle histórica. El Madrid, pese a las bajas importantes y a un juego muy pobre, compitió. El gol del Barcelona llegó tras una jugada desafortunada, casi accidental. No fue un 5-0 ni una humillación que justificara por sí sola un cambio tan radical.

Por eso, todo apunta a que el verdadero problema no estaba en el césped, sino dentro del vestuario.

La responsabilidad de los jugadores

Los primeros responsables son los jugadores. El equipo ha rendido mal física y mentalmente. Se ha visto falta de actitud, individualismo excesivo y una preocupante ausencia de compromiso colectivo.

Casos como el de Vinicius, con gestos de desprecio hacia Xabi Alonso, o escenas en las que Mbappé y Rodrigo llaman al entrenador de malas maneras, reflejan una ruptura total de la jerarquía.

Un jugador no puede comportarse así con su entrenador. El respeto es innegociable.

Además, muchos futbolistas parecen más centrados en su marca personal que en el escudo que representan. Falta disciplina, falta humildad y falta sentido de club.

Cuando un jugador cuestiona públicamente su posición en el campo, olvida que es un empleado del club. En cualquier empresa, una actitud así tendría consecuencias inmediatas.

Una plantilla mal construida

La directiva tampoco queda exenta de culpa. La plantilla presenta carencias evidentes, especialmente en el centro del campo. Comparar el actual mediocampo con el que formaban Casemiro, Kroos y Modric es una utopía.

Hoy falta toque, falta pausa y falta control del juego.

Que el Real Madrid tenga solo un 20% de posesión ante el Barcelona es una imagen muy pobre, independientemente del estilo de juego elegido.

Además, la directiva nunca transmitió un respaldo firme y público a Xabi Alonso. Y los jugadores perciben perfectamente esas debilidades. Cuando un entrenador no está respaldado, el vestuario lo sabe… y actúa en consecuencia.

Los errores de Xabi Alonso

Xabi Alonso también cometió errores. Empezó con valentía, ilusionando en el Mundial de Clubes, pero el punto de inflexión llegó en el partido contra el PSG. No tanto por el resultado, sino por la sensación de inferioridad absoluta.

Desde entonces, su autoridad se fue diluyendo.

Intentó apoyarse en las “vacas sagradas”, pero sin obtener compromiso real a cambio. Perdió autoridad sin ganar liderazgo.

No buscó soluciones en la cantera cuando la plantilla no respondía. No dio suficientes oportunidades a jugadores que podrían haber aportado frescura. Se empeñó en futbolistas que no estaban rindiendo al nivel exigido.

Y, sobre todo, falló en su coherencia: empezó como un entrenador duro, pero reculó cuando el vestuario le plantó cara. Esa incoherencia suele ser letal para cualquier técnico.

Una salida triste para una leyenda

La salida de Xabi Alonso ha sido triste. No por el final del ciclo, que probablemente era inevitable, sino por la forma.

Se alejó de sus principios, cedió ante la plantilla y, aun así, terminó siendo abandonado. Un final indigno para una leyenda del Real Madrid.

La llegada de Álvaro Arbeloa

Ahora comienza una nueva etapa con Álvaro Arbeloa. Un entrenador con carácter, con ideas claras y con profundo conocimiento del Castilla. Su perfil encaja con una directiva que no quiere gastar dinero y que apuesta por la cantera como solución.

Arbeloa no tiene el prestigio futbolístico de Xabi Alonso, pero sí puede tener algo igual de importante: autoridad.

La clave estará en el respaldo que reciba de la directiva. Si no lo apoyan, su proyecto también está condenado.

Expectativas y esperanza

La figura de Álvaro Arbeloa ilusiona. Pero sería imperdonable quemarla por culpa de jugadores caprichosos y consentidos. Lo mínimo exigible es que se recupere el orden, la disciplina y el respeto.

El madridismo no pide milagros. Pide compromiso, carácter y orgullo.

Porque el Barcelona no es invencible. Ganó por un resbalón ante un Madrid en horas bajísimas. Y Europa demuestra que con actitud y dos o tres ajustes, la dinámica puede cambiar.

Como ocurrió en su día con Zidane tras Benítez.

Conclusión

Hoy es un día triste para el madridismo. Pero también puede ser el inicio de una nueva etapa.

La etapa de Xabi Alonso estaba rota. Dolorosamente rota. Ahora toca reconstruir.

Con más valentía, menos complacencia y más hambre.

Porque el Real Madrid no puede vivir de señoríos vacíos. Debe volver a competir, a luchar y a defender su historia como siempre ha hecho.

Vendrán tiempos mejores.

Hala Madrid.

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