mayo 18, 2026

Florentino Pérez, Iberdrola y la guerra que empezó mucho antes del Real Madrid

Hay historias que parecen empezar en una rueda de prensa, pero en realidad comenzaron muchos años antes, en despachos muy alejados del fútbol. La tensión entre Florentino Pérez e Ignacio Sánchez Galán, presidente de Iberdrola, es una de ellas.

En los últimos días, el Real Madrid ha entrado oficialmente en proceso electoral. La Junta Electoral del club abrió el plazo de presentación de candidaturas del 14 al 23 de mayo de 2026, en unas elecciones a presidente y Junta Directiva que Florentino Pérez ha decidido activar en plena crisis deportiva e institucional.

En ese contexto ha aparecido el nombre de Enrique Riquelme, empresario alicantino vinculado al sector energético, como posible alternativa a Florentino. Algunos medios han señalado que Riquelme podría intentar presentarse, aunque con un obstáculo gigantesco: cumplir los requisitos estatutarios del Real Madrid, entre ellos la antigüedad como socio y el aval económico exigido, que varios medios sitúan en torno a los 187 millones de euros.

Pero el asunto ha ido mucho más allá de una simple posible candidatura.

Florentino Pérez insinuó que habría sectores interesados en mover piezas contra él. Y en esa lectura apareció un nombre muy poderoso: Ignacio Sánchez Galán, presidente de Iberdrola. La pregunta es inevitable: ¿qué tiene que ver Iberdrola con unas elecciones del Real Madrid?

La respuesta nos obliga a viajar casi veinte años atrás.

La operación que lo cambió todo

En 2006, Florentino Pérez no era solo el presidente del Real Madrid. Era, sobre todo, el presidente de ACS, uno de los grandes grupos empresariales españoles. Y ACS tenía entonces una posición muy relevante en Unión Fenosa, una de las principales eléctricas del país.

En septiembre de aquel año, ACS ordenó la compra de un 10% de Iberdrola con la intención de explorar una posible fusión entre Iberdrola y Unión Fenosa. La operación habría creado un gigante energético español y habría situado a Florentino Pérez en una posición de enorme influencia dentro del sector eléctrico.

Pero aquella operación chocó con un actor clave: Ignacio Sánchez Galán.

Galán presidía Iberdrola y no estaba dispuesto a que la eléctrica quedara diluida en una operación impulsada desde ACS. Desde el punto de vista de Florentino, aquello podía verse como una gran oportunidad empresarial. Desde el punto de vista de Galán, podía interpretarse como una amenaza al control y al proyecto estratégico de Iberdrola.

Ahí nace el conflicto.

No en el Bernabéu. No en una candidatura. No en una campaña mediática.

Nace en una batalla empresarial de primer nivel.

Dos formas de entender el poder

Florentino Pérez representa un modelo de empresario que construye poder mediante grandes operaciones corporativas, infraestructuras, influencia institucional y control de los tiempos. Su trayectoria en ACS y en el Real Madrid responde a esa misma lógica: visión a largo plazo, concentración de poder y capacidad para mover estructuras enormes.

Ignacio Sánchez Galán, por su parte, representa otro tipo de poder: el del gran ejecutivo que blinda una compañía estratégica, internacionaliza su negocio y defiende su autonomía frente a movimientos externos.

Por eso el choque era casi inevitable.

ACS quería jugar una partida dentro de Iberdrola. Iberdrola no quería que ACS marcara la partida.

La fusión con Unión Fenosa nunca llegó a producirse. Y en 2008 ACS acabó vendiendo su participación del 45,3% en Unión Fenosa a Gas Natural, una operación que marcó un giro importante en la estrategia energética del grupo de Florentino Pérez.

Dicho de forma sencilla: Florentino entró en el tablero energético con una jugada ambiciosa, pero Galán resistió. Y esa resistencia dejó heridas.

El caso Villarejo: la herida vuelve a abrirse

Años después, el conflicto volvió a aparecer en otro terreno mucho más delicado: el judicial.

El llamado caso Villarejo investigó, entre otras cuestiones, si Iberdrola había contratado servicios del excomisario José Manuel Villarejo para realizar trabajos de espionaje. En 2021, el juez Manuel García-Castellón imputó a Ignacio Sánchez Galán en una pieza relacionada con esos presuntos encargos, investigación en la que también aparecía Florentino Pérez como posible objetivo o perjudicado.

Conviene ser muy precisos: una imputación no equivale a una condena. De hecho, la Audiencia Nacional confirmó después el archivo del caso para Sánchez Galán por prescripción de los hechos investigados.

Pero desde el punto de vista político y empresarial, el dato es relevante. La relación entre Florentino y Galán no era simplemente fría. Había pasado por una operación corporativa fallida, por una batalla de poder en el sector energético y por una investigación judicial con derivadas muy sensibles.

Ese es el contexto que explica por qué, cuando ahora se habla de una posible candidatura alternativa en el Real Madrid, Florentino puede interpretar el movimiento como algo más que una simple disputa electoral.

Enrique Riquelme: la pieza nueva del tablero

Enrique Riquelme aparece como posible candidato en un momento especialmente delicado. El Real Madrid viene de una temporada complicada, hay ruido deportivo, críticas al modelo y debate sobre el futuro del club. En ese escenario, cualquier alternativa a Florentino adquiere una dimensión enorme.

Riquelme, además, no es un perfil cualquiera. Es un empresario joven, ligado al sector energético y con proyección internacional. Algunos medios lo presentan como una figura capaz de encarnar una alternativa empresarial y generacional al florentinismo.

Ahora bien, una cosa es que Riquelme pueda presentarse o que existan conversaciones en determinados círculos, y otra muy distinta es afirmar que Galán está detrás de su candidatura.

Eso, a día de hoy, no está probado públicamente.

Y aquí está el punto clave: el interés de esta historia no reside en demostrar una conspiración cerrada, sino en entender por qué Florentino interpreta los movimientos actuales dentro de una guerra de poder más amplia.

El Real Madrid como escenario de poder

El Real Madrid no es solo un club de fútbol. Es una institución global con influencia económica, mediática, política y social. Presidir el Real Madrid no significa únicamente fichar jugadores o levantar títulos. Significa ocupar una de las plataformas de poder más importantes de España y del deporte mundial.

Por eso las elecciones del Real Madrid son mucho más que una cuestión deportiva.

Son también una cuestión institucional.

Y ahí Florentino Pérez juega en un terreno que conoce perfectamente. Desde 2009 ha sido reelegido sin oposición efectiva, en parte por la dureza de los requisitos para poder presentarse. Según las informaciones publicadas, desde 2006 los socios no votan en unas elecciones presidenciales con más de un candidato validado.

Por eso la posible aparición de Riquelme cambia el relato.

No porque necesariamente vaya a ganar.

Ni siquiera porque necesariamente vaya a presentarse.

Sino porque rompe la imagen de unanimidad que Florentino ha mantenido durante años.

¿Campaña contra Florentino o estrategia de defensa?

La gran pregunta es si existe realmente una campaña organizada contra Florentino Pérez.

La respuesta honesta es que no puede afirmarse como hecho probado con la información pública disponible.

Lo que sí puede afirmarse es que existe una larga historia de enfrentamiento empresarial entre Florentino Pérez e Ignacio Sánchez Galán. Está documentada la entrada de ACS en Iberdrola para explorar una fusión con Unión Fenosa. Está documentada la resistencia de Iberdrola a aquella operación. Está documentada la venta posterior de Unión Fenosa. Y está documentada la aparición del conflicto en el contexto del caso Villarejo.

Lo que no está probado es que Galán esté hoy dirigiendo o financiando una operación electoral contra Florentino en el Real Madrid.

Esa distinción es fundamental.

Porque una cosa es el relato político de Florentino y otra los hechos demostrados.

Conclusión: una guerra antigua en un escenario nuevo

La posible candidatura de Enrique Riquelme no puede entenderse solo como una cuestión madridista. Tampoco puede analizarse únicamente desde el punto de vista deportivo.

Detrás hay una historia mucho más compleja: la rivalidad entre dos gigantes empresariales, una operación energética frustrada, años de tensión soterrada y una batalla por el control del relato.

Florentino Pérez ha decidido convertir las elecciones del Real Madrid en una prueba de fuerza. Si nadie se presenta, reforzará su poder. Si alguien se presenta, podrá decir que acepta el desafío. Y si la candidatura alternativa se cae por los requisitos, el sistema volverá a demostrar hasta qué punto es difícil competir contra él dentro del club.

Pero el simple hecho de que se hable de Riquelme, de Galán y de Iberdrola demuestra algo importante: en el Real Madrid, los partidos decisivos no siempre se juegan en el césped.

A veces se juegan en los despachos.

A veces vienen de guerras empresariales que parecían olvidadas.

Y a veces una rueda de prensa no es el comienzo de una historia, sino el último capítulo de una batalla que empezó hace veinte años.

La pregunta ahora no es solo si Florentino Pérez seguirá siendo presidente del Real Madrid. La pregunta es si alguien tiene realmente capacidad para disputarle el poder dentro de un sistema diseñado, en la práctica, para que muy pocos puedan intentarlo.

Y si esa disputa llega a producirse, no será solo una elección deportiva. Será también una batalla de poder entre nombres, empresas e intereses que llevan años cruzándose lejos de los focos del Bernabéu.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

linkedin facebook pinterest youtube rss twitter instagram facebook-blank rss-blank linkedin-blank pinterest youtube twitter instagram